Beethoven, sonidos más allá de la enfermedad

¿Quién no reconoce la Quinta Sinfonía, apenas se oyen los primeros acordes? ¿O no se conmueve ante las sublimes notas de la Sinfonía Pastoral? Por solo nombrar algunas piezas musicales que ya son parte de la memoria colectiva y muestra de los más altos niveles de creación que puede alcanzar un ser humano. Y pensar que el  autor de este legado fue sordo, pero tuvo la habilidad de pensar la música y transformarla en el pentagrama.

Por supuesto, nos referimos a Ludwig Van Beethoven quien padeció una sordera que ha sido motivo de estudio y, por tanto, se trata de un personaje histórico, un gran músico que, paradójicamente, tuvo una enfermedad que iba en contra de su talento, situación que lo atormentaba. Sin embargo, a pesar de ello, sus mejores obras las creó cuando estaba totalmente sordo.

Aun cuando todavía no se ha logrado precisar qué fue lo que le causó la sordera progresiva, el avance de la ciencia médica ha permitido a los especialistas considerar que se trató de una enfermedad autoinmune que fue destruyéndole las pequeñas células del caracol en el oído interno.

Beethoven, cuando se formó como músico, tenía un gran talento musical. Desde niño su padre lo obligaba a tocar piano y violín, y a practicar constantemente, muchas veces sin descanso. Por someterse al rígido sistema de su padre, dejaba de ir a la escuela. A muy temprana edad hizo su primera composición musical, fue un virtuoso pianista, concertista, y con el tiempo se convirtió en director de orquesta. Al empezar su sordera, poco a poco dejó de escuchar la gama de tonos, pero armaba la composición de sus obras en su corteza cerebral.

Por ejemplo, si cualquiera de nosotros en un momento determinado llegamos a quedar sordos y no escuchamos el lenguaje, podemos escribirlo porque lo tenemos en el cerebro. Eso mismo sucede con el lenguaje musical. Por eso Beethoven podía escribirlo en las partituras.

Debido a que la sordera del músico era progresiva, el desarrollo de sus obras se produjo en tres diferentes etapas. Primero estaba muy influenciado por la música de Mozart y Haydn, después cambia de estilo y su música se vuelve más serena y armónica. Pero cuando comienza a dejar de escuchar, no puede contener su pasión interna, y su música se vuelve heroica, apasionada y extremadamente potente. De ahí que su estilo musical, hasta nuestros días, es uno de los grandes aportes culturales en la historia de la humanidad y un ejemplo de Resiliencia para todas aquellas personas que se encuentran transitando un proceso de recuperación de su salud.

Arnaldo Rojas/Prensa Funcamama

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