Alerta con el consumo de carne ahumada y embutidos

El consumo frecuente de carne roja ahumada o a la parrilla y embutidos parece favorecer el desarrollo de cáncer de mama según estudios médicos actualizados. De los diferentes tipos de cocción, el ahumado parece ser el más perjudicial. Mientras que  la ingesta de carne de pollo, pavo y pescado es más recomendable como prevención y protección.

Particularmente el consumo de carne de cerdo  y embutidos (ambos ahumados) se asocia con un riesgo de un 17 % mayor para enfermedades cardiovasculares y oncológicas. Esto se incrementa hasta el 23 % en el caso del cáncer de mama. En las carnes a la parrilla o ahumadas existen muchos principios activos carcinógenos, formados en el proceso de combustión del material orgánico. De esta forma, las mujeres pueden estar expuestas a carcinógenos similares a los del humo del tabaco o la contaminación ambiental. Estos factores están asociados con un mayor riesgo para cáncer de mama.

Hasta ahora muchos estudios ya habían asociado las carnes rojas cocinadas a altas temperaturas con ese alto riesgo. No obstante, no se había investigado si la ingesta de dichas carnes podía afectar a la supervivencia tras aparecer el tumor. En estudios más actuales del National Cancer Institue NCI) de EE.UU. los investigadores entrevistaron a 1.508 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama. Se les preguntó acerca de sus hábitos alimenticios entre los años 1996 o 1997. El cuestionario se repitió cinco años después. Un seguimiento a la mitad de las mujeres durante al menos 16 años ha dado como resultado un total de 597 decesos, incluyendo 237 directamente relacionadas con la patología mamaria.

En el estudio más reciente se comparó el dato de mujeres que apenas comían pequeñas cantidades de carne ahumada o a la parrilla y embutidos con las mujeres que consumieron más este tipo de comidas antes y después de su diagnóstico. Estas últimas presentaron un 31 % de mayor riesgo durante el período de estudio.

Otro dato importante es que, las mujeres que preferían comer aves de corral y pescado antes o después de su diagnóstico de cáncer, presentaron mayores probabilidades de sobrevivir. La cifra se situaba en 45 por ciento más favorable, en comparación con las que no comieron estos alimentos. ¿A qué se debe esta diferencia? La carne de pollo, pavo y pescado tienen un nivel mucho más bajo de grasas saturadas que las carnes rojas.

Otra razón que puede explicar esta diferencia es que el pollo y el pescado tienen un efecto protector. Además, el pollo, pavo y pescado, son carnes consideradas “blancas”, y sus proteínas son menos agresivas para nuestro cuerpo que el caso de otras carnes.

Prensa Funcamama

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