7 cambios en los pezones que alertan problemas de salud

Cada mujer tiene pezones muy particulares, pero más allá de lo estético, esta parte de tu cuerpo puede alertarte de algún problema de salud. Muchas mujeres lo ignoran, pero es importante conocer cuál es la forma o el color normal del pezón.

El pezón es la protuberancia que se encuentra en la mama y que contiene conductos lácteos destinados a amamantar a los bebés. La aureola es la zona con color que varía de tono según cada mujer y según el estado hormonal. Durante el embarazo o en los primeros meses de lactancia luce más oscura.

Los especialistas consideran que el tamaño normal aproximado del pezón es de 1 cm de largo y 1 cm de diámetro y el de la aureola es de 3 cm. La forma y el color del pezón y la areola pueden decirnos mucho acerca de nuestro estado de salud.

Hay siete señales que no debes pasar por alto:

  1. Dolor Los pezones son muy sensibles en las mujeres y puede haber dolor por diversas causas. La mayoría de las veces, el dolor es producto de algunos cambios hormonales como el embarazo y la menstruación o hasta el roce con la ropa. Sin embargo, el dolor en los pezones también puede ser señal de infección por algún tipo de herpes, o como reacción a algunos medicamentos.
  2. Sangre. Si percibes sangre en los pezones, debes acudir de inmediato al médico ya que podría indicar alguna infección del tejido mamario, un papiloma o carcinoma. Algunas mujeres experimentan sangrado de los pezones durante la lactancia, debido a un mal agarre del bebé o por las grietas producidas. En ese caso, lo mejor es que busques a un especialista en lactancia.
  3. Úlceras. Las úlceras o llagas pueden aparecer en el período de amamantamiento, ya que el bebé humedece toda la zona y transmite bacterias con su boca. Si no estás amamantando, podría tratarse de alguna infección.
  4. Irritación y malestar. Si sientes picazón, ardor o molestia en los pezones pero se alivia al quitarte el sostén y aplicarte alguna crema, podrías padecer “pezón del corredor”. Se trata de un problema que surge cuando tu pezón hace fricción contra la ropa y se irrita. Para evitarlo, elige ropa de algodón y ventilada.
  5. Supuración de líquidos. No existen motivos para que la mama supure algún tipo de líquido, a menos que estés embarazada. Sólo algunos medicamentos pueden provocar esto, como los antidepresivos, antipsicóticos, antihistamínicos, anfetaminas, etc. Si la supuración tiene color o textura extraña, puede ser por un problema de hipotiroidismo, de la glándula pituitaria o también un tumor.
  6. Enrojecimiento. Si tu pezón está rojo, podría tratarse de ectasia ductal, un mal común en mujeres cercanas a la menopausia. Ocurre cuando un conducto mamario está tapado o presenta un bloqueo. La ectasia puede derivar en una mastitis o infección del seno, por lo que es importante consultar rápidamente al médico mastólogo.
  7. Pezones invertidos. Si tus pezones han sido invertidos desde nacimiento, no hay riesgo. Pero si en algún momento uno o ambos pezones se retraen, puede ser ampliamente peligroso. Los pezones invertidos podrían ser señal de cáncer de mama. Igualmente acudir lo más pronto al mastólogo.

Recuerda que la revisión de tus mamas y pezones debe ser parte de tu rutina mensual así como el chequeo anual con el mastólogo. La prevención es la clave.

Prensa Funcamama

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