Venezuela potencia mundial de scrabble

Con un impresionante record de siete Mundiales ganados por equipos, cinco de ellos de forma consecutiva, Venezuela se ha convertido en una superpotencia del scrabble en español.

Los otras países más destacados son España y Argentina. Un escalón por debajo están México, Colombia y Uruguay. El Scrabble es un juego de mesa que consiste en armar y enlazar palabras con fichas de letras sobre un tablero. ¿Pero qué hace a Venezuela una potencia? “Somos unos fanáticos, no respiramos sin el scrabble y somos muy organizados”, señala Violeta, una veterana jugadora y una de las pioneras del juego en Venezuela.

Airan Pérez refiere que la disputa de torneos locales ha ayudado a adquirir destreza. Pérez, de 42 años, ha sido dos veces campeón del mundo de scrabble en español y capitán del equipo. Por su parte, Rosario Suárez, presidenta de Asociación Venezolana de Scrabble (AVS) agrega que “La mayor competencia te lleva a estudiar y practicar para aprender”.

Los secretos del scrabble

Airan Pérez, campeón del mundo individual en 2013 y 2015, y otros miembros de la AVS buscan expandir el conocimiento del juego. Cuánto más gente se interese, más fácil será encontrar nuevos talentos que sigan alimentando las vitrinas con trofeos.

Y dónde mejor que buscarlos en los pasillos de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela, entre los muchachos y muchachas de la Escuela de Letras, sorprendidos con términos como berrojazo o burril.

“¿Eso existe?”, es la pregunta más repetida para los primeros que nos sentamos ante un tablero. Los jugadores expertos cuentan en sus celulares con una aplicación, Lexicon de Scrabble, que resuelve dudas y deja perplejos a los que descubrimos nuevos vocablos. ¿Qué significan? Eso no importa en el scrabble. “No es necesario saber el significado, pero a veces ayuda saberlo como regla nemotécnica”, dice Pérez.

Para jugar y ganar al scrabble no sólo se requiere un vasto léxico, sino sobre todo estrategia y cálculo. De Pérez sorprenden tanto su capacidad de encontrar palabras como su rapidez para hacer la cuenta de la puntuación. En el scrabble cada letra que forma palabra sobre el tablero tiene una puntuación. La Z es la mayor con 10 puntos, aunque la Q es la más difícil de colocar. Hay casillas que multiplican el valor de letras y de vocablos.

“Una persona con menos vocabulario pero mejor estrategia puede ganar”, dice Pérez, que estudió odontología y trabaja como administrador de sistemas. Suárez, presidenta de la AVS y profesora de castellano, cuenta que los mejores jugadores no suelen venir del mundo de las letras “sino del área de los números”.

Perder por un “mueble”

Pérez tiene muchas palabras en la cabeza. De su primera final, perdida en 2008, aún recuerda el término “coetáneo”, raro porque contiene muchas vocales y pocas consonantes. Cuando decidió dedicarse en serio y competir, empezó a leer el diccionario. Dedicó con método una hora al día. A los tres meses lo había terminado. Luego se dedicó a hacer listas de palabras. Hizo una completa de verbos. Saberlos conjugar es una gran fuente de puntos.

Durante su estancia en México aprendió vocablos de gran valor, como yaxché. Algunas palabras también le provocan pesadillas. “Mueble” es la que le persigue tras el último Mundial. “Si hubiera puesto ‘amuele’, mi rival no me habría superado”, dice sobre una partida en la que perdió por un solo punto.

El scrabble es una disciplina amateur. El costo de trasladarse a un campeonato del mundo corre mayoritariamente a cargo de los jugadores. “Este año el Mundial me dejó una enorme deuda”,  comenta Pérez. Con ayuda de una amiga que vive en Suecia se financió el viaje a Paraguay. Gastó unos 1.400 dólares en billete de avión, hotel y comida.

Ese punto de diferencia, esa derrota, poner “mueble” en lugar de “amuele”, le hizo bajar del tercero al octavo puesto. En términos económicos le costó 600 dólares.

“Fue un error infantil, no sé qué me pasó, quizás el pensar que tenía que ganar sí o sí”, reflexiona sobre la presión de pensar en lo económico y no sólo en las letras.

Fuente: BBC Mundo

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