Mamas con historia: Sostenes blindados

A finales de la Segunda Guerra Mundial, las mujeres tuvieron que sustituir la mano de obra masculina en las fábricas y entre las medidas de protección laboral fue creado un sostén especial como parte del nuevo uniforme de trabajo

Una de las consecuencias directas e inmediatas que tuvo la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue que la mano de obra masculina tuvo que ser retirada de la industria (al igual que en el resto de los países involucrados) para incorporarse al conflicto bélico. Por lo que unas 6.000.000 mujeres tuvieron que ocupar sus puestos en las fábricas, construcciones astilleros y siderúrgicas para asumir lo que, hasta entonces, había sido considerado tradicionalmente como un “trabajo de hombres”. Esto implicó un tremendo cambio social, ya que permitió a las damas demostrar que podían desempeñar labores diferentes a las tareas domésticas y conseguir cierta independencia. Este nuevo rol de las mujeres llegó a crear un icono cultural: Rosie, La Remachadora, con el lema “Nosotras podemos hacerlo” (Pueden ver una nota al respecto en este mismo blog).

Ante esta situación, la Secretaría de la Mujer, dependiente del Departamento de Trabajo de EE.UU, entre las muchas decisiones que tomó “para promover el bienestar de las mujeres asalariadas, mejorar sus condiciones de trabajo, aumentar su eficiencia y promover sus oportunidades para el empleo rentable“, decidió modificar los uniformes de trabajo debido a las diferencias físicas entre hombres y mujeres. Además de gafas protectoras y guantes para protegerse de posibles lesiones, se decidió crear un sostén especial para usar en el trabajo. Fue así como nació el SAF-T-BRA, un sostén de seguridad industrial diseñado por Willson Goggles que protegía las mamas de las trabajadoras. El material utilizado para la prenda era de plástico rígido con varios agujeros de ventilación, para que la piel pudiera transpirar. Aún así, es de suponer que su uso era bastante incómodo. No obstante, fueron promovidos por el gobierno como un gran invento  y se crearon grandes campañas publicitarias para incentivar su uso entre las mujeres trabajadoras.

Prensa Funcamama

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