Inmunoterapia cura por primera vez un cáncer de mama

Un tratamiento de inmunoterapia logró, por primera vez, eliminar por completo las células cancerígenas de una de una mujer con cáncer de mama avanzado.

Investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. que desarrollan un tratamiento experimental de inmunoterapia se acaban de anotar un importante éxito al curar a una mujer diagnosticada con cáncer de mama avanzado.

Se trata de Judy Perkins, de 49 años, quien fue diagnosticada con un cáncer de mama terminal, que se había esparcido por su cuerpo y que no podría tratarse con terapia convencional. Le habían dado tres meses de vida. Dos años más tarde ya no hay signos de la enfermedad en su cuerpo. Perkins recibió un tratamiento experimental en Estados Unidos, el cual se considera pionero en su tipo. Implicó la inyección de 90.000 millones de células inmunes que “matan” el cáncer en su cuerpo.

“Aproximadamente una semana después (de iniciada la terapia), comencé a sentir algo, que el tumor que tenía en el pecho se encogía. Tomó otra semana o dos para que desapareciera por completo”, refiere la beneficiada. Recuerda que tras su primer escaneo tras el tratamiento, el personal médico “estaba muy emocionado y saltando”. Fue entonces cuando le dijeron que probablemente se curaría.

Medicación viviente

Los científicos aislaron y reactivaron células T específicas del cáncer de Judy Perkins cuyo tumor de mama, en estado de metástasis, estaba progresando a pesar de varias líneas de terapia. Estas células T reactivadas eliminaron todas las lesiones producidas por la metástasis, dejando a la mujer libre de la patología.

Los investigadores consideran que esta terapia tiene el potencial de transformar el tratamiento de cualquier variante del cáncer de mama. La terapia consistió en el uso de una “medicación viviente” hecha a partir de las propias células de la persona afectada.

“Estamos hablando del tratamiento más altamente personalizado que te puedas imaginar”, explica el Dr. Steven Rosenberg, jefe de cirugía del Instituto Nacional del Cáncer, uno de los centros oncológicos más avanzados del mundo.

Lo primero es conocer el tipo de patología. El tumor de la persona afectada se analiza genéticamente para identificar los cambios que hacen que el cáncer sea visible para el sistema inmunológico. Entonces empieza la cacería. El sistema inmune de la persona ataca al tumor, pero los glóbulos blancos terminan perdiendo en la lucha contra el cáncer. A continuación los científicos examinan los glóbulos blancos  de la persona y extraen los que son capaces de atacar el cáncer. Estos se cultivan en grandes cantidades en el laboratorio.

En el caso de Judy Perkins, de sus 62 anomalías genéticas, solo cuatro fueron líneas de ataque potenciales. Alrededor de 90.000 millones fueron inyectados de nuevo Perkins, junto con medicamentos para quitar los frenos al sistema inmune. “Las mismas mutaciones que causan el cáncer resultan ser su talón de Aquiles”, señaló el doctor Rosemberg. Este nuevo procedimiento de inmunoterapia llevó a la remisión del cáncer de Perkins.

Sin embargo, hasta ahora son los resultados de una sola persona y se necesitarán ensayos mucho más grandes para confirmar los hallazgos. El desafío en la inmunoterapia del cáncer es que tiende a funcionar de gran manera para algunas personas, pero no para todas.

“Esto es muy experimental y estamos aprendiendo cómo hacerlo, pero su aplicación potencial es para cualquier tipo de cáncer- Hay que hacer muchos trabajos, pero existe la posibilidad de un cambio de paradigma en la terapia contra esta patología, un medicamento único para cada persona, es muy diferente a cualquier otro tipo de tratamiento”, resaltó el Dr. Rosemberg.

Los detalles de la investigación fueron publicados en la revista Nature Medicine.

Fuente: BBC Mundo

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