Mujeres insolentes de la historia

Anacaona y Juana Azurduy en iIlustraciones de Augusto Costhanzo

Se trata de un libro para descubrir mujeres increíbles y para que las lectoras se imaginen a sí mismas como valientes protagonistas de su propia historia

“La palabra insolente , era muy usada por los conquistadores españoles para descalificar a las mujeres originarias que se negaban a aceptar el nuevo orden impuesto por unos reyes lejanos y ajenos”, señala el historiador argentino Felipe Pigna en el prólogo de su libro “Mujeres insolentes de la historia”, una serie de biografías breves de mujeres latinoamericanas que se enfrentaron al poder de los hombres para defender sus derechos, publicado por editorial Planeta. con Ilustraciones de Augusto Costhanzo.

La primera historia de este compendio es la de “Anacaona” (Flor de Oro) esposa de Caonabó, uno de los cinco caciques que gobernaban el territorio de Haití en época del desembarco de los españoles. Luego de un fuerte enfrentamiento entre nativos e invasores, donde Caonabó perdió la vida, su mujer asumió la jefatura y luchó para defender a su pueblo durante seis meses hasta que fue capturada y condenada a la horca.

Destaca en esta galería de insolentes la vida de Martina Céspedes, quien, durante la invasión inglesa de Buenos Aires en 1807, hizo pasar a su pequeña tienda de víveres a una docena de soldados, les brindó aguardiente hasta emborracharlos y, junto a sus hijas, los desarmó y amarró en el sótano del local. Tres mujeres lograron la captura más importante de prisioneros de rango de oficial. En reconocimiento a esta proeza, Martina fue condecorada con el cargo de sargento mayor del Ejército.

Otras mujeres que no callaron y cuyas acciones busca reivindicar el autor, son la heroína guaraní Juliana; la líder de la “Revolución de las Mujeres” en 1862 Eulalia Ares o la primera médica graduada en Argentina, Cecilia Grierson.

La insolente que cierra este primer tomo -ya viene otro en camino- es la poeta Alfonsina Storni, quien no solo escandalizó con sus versos a toda la sociedad argentina y latinoamericana sino que se mostraba orgullosa como madre soltera a los 19 años. Poeta, madre, maestra, actriz, socialista y feminista, Storni trabajó en una fábrica donde se vinculó con el anarquismo y propiciaba la solidaridad y el fin de las desigualdades. Fue víctima constante de discriminación e intolerancia, y diagnosticada con cáncer de mama, todo lo cual le produjo un fuerte estado depresivo, por lo que decidió quitarse la vida arrojándose al mar en la ciudad de Mar del Plata.

Son historias de mujeres valientes que se levantaron contra el orden establecido y tomaron las armas, las letras o la política en un libro que su autor considera, por lo menos, “oportuno” porque, pese al gran papel que ha tenido la mujer en la historia, este siempre fue silenciado.

De ahí que Pigna deteste esa “frase maldita” y “horrenda”  según la cual “detrás de todo gran hombre hay una gran mujer”, ya que considera que la historia se escribió así, de una forma “machista”, y, en la mayoría de las publicaciones oficiales y textos escolares, ellas fueron plasmadas como “consortes, compañeras, ayudantes y colaboradoras”.

Lo cierto es que el poder no perdona a los que le molestan y ellas (las mujeres del libro) son todas insolentes que molestaron al poder o a la pacatería de su tiempo  Por eso el autor concluye en que se requiere insolencia para acabar con el machismo, el patriarcado o cualquier forma de opresión.

Prensa Funcamama

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