El entorno social influye en avance o superación del cáncer

Una reciente investigación desarrollada con moscas también revela que el aislamiento social acelera el desarrollo del tumor, mientras que interactuar con otros afectados lo detiene.

Los comportamientos sociales contribuyen a la progresión de las enfermedades, incluso las no contagiosas, es la conclusión de un estudio del Centro Nacional de Investigaciones (CNRS) de Francia, cuyos resultados fueron divulgados en un comunicado de dicha institución publicado en su página web y en la revista Nature.

El impacto de las relaciones sociales en la propagación de enfermedades transmisibles es bien conocido, pero que también contribuye a la expansión o contención de enfermedades no contagiosas, como el cáncer, constituye toda una sorpresa científica.

Los investigadores usaron un modelo de cáncer intestinal de una mosca y descubrieron que el aislamiento social tiene un impacto negativo en la propagación de la enfermedad y que la composición del grupo del que forma parte el sujeto afectado desempeña también un papel en este proceso. El descubrimiento se hizo a través de un modelo biológico de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), de la que resulta fácil controlar su entorno social y en la que es posible la inducción experimental de una patología, en este caso, un cáncer intestinal.

Los investigadores buscaban comprobar si el entorno social en el que vive un individuo enfermo afecta a la velocidad de progresión de su tumor, así como si el individuo es capaz de elegir el entorno social que minimiza el avance de su enfermedad.

En esta investigación pudieron observar que en una mosca enferma mantenida en aislamiento social su enfermedad progresa más deprisa que si interactúa con otras moscas. También que la estructura del grupo a la que pertenece la mosca enferma puede influir en el avance del tumor.

Comportamiento de sanos y enfermos

Descubrieron igualmente que cuando una mosca enferma está acompañada de moscas sanas, la progresión de su tumor es más rápida que cuando interactúa con otros individuos enfermos. Es decir, la compañía de individuos en la misma situación contiene o retrasa el avance de la enfermedad. La explicación puede ser que, cuando una mosca enferma interactúa con individuos sanos, vive una situación de aislamiento que agrava la enfermedad.

También comprobaron que cuando a una mosca enferma se le ofrece la posibilidad de sumarse a un grupo de moscas sanas o enfermas, prefiere siempre la compañía de moscas enfermas. Sin embargo, cuando el tumor está en un estadio avanzado, esta preferencia ya no aparece.

El comportamiento de las moscas sanas no deja de ser más sorprendente: cuando la enfermedad de un individuo está en sus momentos iniciales, comparten vida en grupo con las enfermas, pero cuando el tumor está más avanzado, se alejan de ellas y buscan la compañía de las sanas. Las razones de este comportamiento no se han explicado en el curso de esta investigación. Los científicos suponen que puede tratarse de una respuesta no específica vinculada a los riesgos que representan las patologías en general, como un contagio, el descenso de la capacidad reproductora o la vulnerabilidad ante los depredadores.

Los investigadores advierten que en el estado actual de esta investigación no es posible establecer una transposición de estos comportamientos a los seres humanos, pero si sugieren que el entorno social puede desempeñar un papel importante en la progresión de una patología crónica, en este caso el cáncer.

Fuente: Tendencias 21

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