Madres que habitan en bosques de papel

Cersei Lannister de "Guerra de Tronos"

Muchos escritores han incluido la madre como personaje relevante en sus novelas y poemas, en ocasiones con inspiraciones autobiográficas. A propósito del Día de las Madres, hacemos un breve repaso por algunas madres de ficción.

Madre sólo hay una, y, para bien o para mal, se trata de una figura fundamental en la vida de cualquier ser humano. Ellas nos llevan nueve meses en su vientre y nos cuidan lo mejor que pueden, o tanto como la vida les deja. Este vínculo singular hace de las relaciones materno-filiales un tema digno de ser tratado en literatura. Recordemos algunas de estas madres literarias.

La expresión “Madre Coraje” se utiliza a veces para referirse a aquellas mujeres que luchan contra viento y marea por el bienestar de sus hijos. Pero lo que mucha gente no sabe es que el concepto proviene de la obra teatral homónima de Bertolt Brecht, en la que, paradójicamente, la protagonista, una comerciante en medio de la guerra, se ve obligada a vender a sus tres hijos para poder salir adelante. Por otras razones, esta otra visión de la maternidad, de la madre desapegada también aparece en Madame Bovary o Anna Karenina, quienes ignoran a sus hijos para entregarse a la pasión amorosa entorno a la cual giran sus vidas.

En ocasiones, la maternidad es sinónimo de autoridad. El experto en retratar madres frías, despóticas y algo crueles era Federico García Lorca. Bernarda Alba y la madre de Bodas de sangre serían la mejor muestra. Ambas se encuentran extremadamente arraigadas a una tradición que sitúa el “qué dirán” como prioridad. Sin embargo, la relación materno-filial es mucho más dulce en Bodas de sangre –donde la madre proyecta el despotismo y la desconfianza hacia su nuera– que en La casa de Bernarda Alba, donde la protagonista “encarcela” a las hijas sin expresar el más mínimo afecto hacia ellas y se muestra obsesionada por mantener el honor de su familia.

Dicen que el peor dolor del mundo es el que provoca la muerte de un hijo. La novela autobiográfica Paula, de Isabel Allende, habla precisamente de este tema. La hija de la autora cayó en un profundo coma y murió. Allende lo narra a través de sus experiencias vitales, remontándose incluso a su propia infancia.

Una madre fuera de lo común es Doña Bábara, una terrateniente, ruda e insensible por una experiencia traumática que tuvo de adolescente, al ser violada por un grupo de piratas asesinos que también le arrebataron el primer amor de su vida. Tiene una hija adolescente llamada Marisela, a quien abandona y no quiere saber nada de ella. Esta relación forma parte de la simbología del enfrentamiento entre civilización y barbarie que plantea la novela.

Rosa Hubermann también es una madre recia pero por otras circunstancias. La encontramos en La Ladrona de Libros de Markus Zusak, que cuenta con una excelente versión en cine. El argumento nos muestra a Liesel Meminger, una niña que siempre ha tenido una relación muy cercana con la Muerte. Desde pequeña debe ir a vivir con una familia adoptiva: Hans y Rosa Hubermann. Previo a la Segunda Mundial, mientras las cosas se ponen cada día más difíciles, la meta de los Hubermann sobrevivir a todo. ¿Por qué es la mejor mamá? Hans Hubermann era quien mostraba cariño a Liesel. Le daba libros para alimentar su amor a la literatura. Por otro lado, Rosa Hubermann demostraba su amor de manera más práctica. Era dura y parecía no tener sentimientos. Sin embargo, siempre lo hizo todo para asegurarse de que Liesel estuviera segura y sana. A pesar de que a primera vista Rosa es poco cariñosa, es claro que su primera preocupación es Liesel.

Otra madre con múltiples matices es Cersei Lannister, uno de los personajes más famosos del ciclo de novelas Canción de hielo y fuego, en la cual se basa la exitosa serie “Guerra de Tronos”. Es una mujer cruel, egoísta, narcisista y extremadamente ambiciosa, pero, paradójicamente, es también una madre extraordinaria. Ella cree que amar debilita a las personas, por eso procura no hacerlo en la medida de lo posible, pero sabe que con sus hijos no tiene opción. La maternidad hace de éste un personaje redondo, dando luz a una personalidad completamente oscura pero interesante.

En definitiva, la literatura reserva tantos perfiles como formas de vivir esta experiencia universal y compleja que es la maternidad. Se dice que el amor de madre es el único incondicional, de por vida. Al fin y al cabo, un amor tan intenso siempre es un buen punto de partida para una escribir una buena historia.

Prensa Funcamama

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