El linfoma ANG no debe causar alarma

El Linfoma Anaplásico de Células Grandes (LACG) está vinculado a un tipo específico de prótesis mamarias, es muy poco frecuente y no es un cáncer de mama, así lo aclara en entrevista el Dr. Ricardo López, a propósito del Octubre Rosa, Mes Mundial de Concientización del Cáncer de Mama.

Al publicarse cualquier observación o señalamiento sobre prótesis mamaria y su relación con el cáncer o daño severo a la salud, el tema se reaviva y se encienden las alarmas, tanto en las mujeres como entre los médicos, particularmente los especialistas, como  mastólogos y cirujanos plásticos. Recientemente (si bien aún no hay suficiente evidencia científica) se ha asociado un tipo de cáncer, el Linfoma Anaplásico de Células Grandes  (LACG, por sus siglas en español) con el uso y colocación de cierto tipo de prótesis mamarias. Para despejar dudas sobre este tema, conversamos con el Dr. Ricardo López, cirujano oncólogo, mastólogo, miembro del equipo médico de Funcamama, desde hace más de 12 años, donde pasa concuslta los días viernes en la tarde.

“El Linfoma Anaplásico de Células Grandes (LACG) asociado a implantes mamarios de tipo texturizado es un subtipo de Linfoma No Hodgkin, un muy raro tipo de cáncer, originado en las células linfáticas que se encuentran en la cápsula que rodea a la prótesis. Tratado adecuadamente es curable y tiene buen pronóstico. Cabe destacar que, si bien se encuentra en la mama, no se origina en la glándula mamaria por lo tanto, NO es un cáncer de mama”, explicó el especialista.

 

Dr. Ricardo López

Ante la pregunta del por qué se vincula este tipo de cáncer con las prótesis mamarias de tipo texturizadas, el Dr. López refirió que en el año 2011, la FDA (Food and Drugs Administration) identificó una posible asociación entre esta clase de implantes y el desarrollo de LACG, un tipo raro de linfoma no Hodgkin, coincidiendo con la denominación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el año 2016, la OMS lo incluyó oficialmente en la clasificación de tumores linfoides.

“En realidad –precisó- su incidencia es muy baja si tomamos en consideración que están reportados alrededor de 600 casos a nivel mundial y la población de mujeres con implantes alcanza, según algunos informes, a 12 millones. Las estimaciones son tan amplias como 1 entre 30.000 a 1 entre 300.000. Para ponerlo en contexto estadístico, la probabilidad que tiene una mujer de desarrollar un cáncer de mama es de 1 por cada 8 mujeres, mientras que las probabilidades de desarrollar un Linfoma Anaplásico de Células Grandes es de 1 en 30.000 o 300.000”.

En este sentido, señaló que, “en principio, es muy importante no crear alarma, ya que no todos los implantes mamarios están relacionados con esta rara enfermedad. De hecho, son algunas marcas y determinados modelos los que se encuentran hasta ahora más frecuentemente asociados a su aparición. Por otro lado, tampoco se trata que las mujeres tengan temor a colocarse un implante mamario, sea por razones de orden cosmético o reconstructivo, en el caso de aquellas que han pasado por una cirugía de cáncer de mama”.

En cuanto al origen de esta afección indicó que “sus mecanismos de producción se encuentran en estudio. Hay varias teorías que asocian factores como la textura del implante, la presencia de bacterias a nivel del espacio o bolsillo donde se coloca el implante o la respuesta inmunológica propia de cada paciente. Es por esto que aún hace falta esperar por más estudios a futuro”.

Finalmente, le consultamos sobre las recomendaciones a seguir. Indicó que todas aquellas mujeres que tengan implantes mamarios deben estar atentas ante los siguientes signos y síntomas: 1) Aumento del volumen de una de las mamas asociado a líquido alrededor de la prótesis. Es lo que se conoce como SEROMA. Este seroma es tardío porque se presenta después de un año de colocado el  implante, pero con una media de 7-10 años. 2) Puede presentarse también, pero menos frecuentemente, una masa o tumor en la capsula del implante y 3) Con menos frecuencia se puede presentar dolor, contractura capsular, enrojecimiento y tumores distantes a la zona del implante.

“Ante cualquiera de estos síntomas y signos debe acudir con su médico tratante para ser valorada y canalizado su caso de manera pertinente, hacerse los estudios de imágenes y tomar muestras de líquido para así realizar el diagnóstico correspondiente. Y si se trata de una mujer que está considerando ponerse implantes, evaluar los riesgos y beneficios, tanto con el Cirujano Mastólogo como con el Cirujano Plástico. Vale la pena destacar la importancia del trabajo en conjunto de estas dos especialidades”, concluyó el Dr. Ricardo López.

Prensa Funcamama

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