La desinformación es el mayor daño a la salud femenina

Dra. Jen Gunter

«Si el objetivo es oprimir a las mujeres haciendo que estén siempre preocupadas por sus cuerpos -que son normales-, la desinformación y los mitos constituyen herramientas muy efectivas», afirma Jen Gunter, la polémica doctora canadiense-estadounidense, autora de “La Biblia de la Vagina”.  

Jen Gunter se convirtió en una cazadora de mitos sobre la salud de las mujeres. Para ella, toda una industria del «bienestar» perpetúa estos mitos y crea otros nuevos para vender sus productos. Lo que Gunter se propone es capacitar a todas las mujeres con información precisa y veraz sobre su anatomía y su salud. En la siguiente entrevista, Gunter habla sobre las causas e intereses detrás de los mitos sobre la salud femenina difundidos en portales de internet y redes sociales y responde a preguntas sobre la salud de las mujeres.

En su libro, declara que las mujeres han sufrido «cientos de años de desinformación». ¿A qué tipo de desinformación se refiere?

-En muchas culturas, ni siquiera puedes nombrar las partes del cuerpo femenino. No se puede decir «vagina», «vulva» y «clítoris». Si no puedes decir el nombre de una parte, tienes la impresión de que es vergonzosa y algo sucio. Si no podemos hablar sobre el cuerpo, ¿cómo vamos a encontrar información correcta sobre él? El cuerpo femenino no ha sido estudiado de la misma manera que el masculino. No estudiamos la salud de las mujeres de la misma forma que estudiamos la salud de los hombres. Las mujeres fueron excluidas de la medicina y la ciencia, fue solo recientemente que comenzamos a escuchar sus voces.  Y ahora, además de eso, tenemos a la industria del bienestar, que es un marketing engañoso. Esto siempre ha existido, pero ahora se ha repotenciado con Instagram, Facebook, Twitter. Además, vemos que los mismos titulares erróneos se repiten varias veces y todos confundimos la repetición con precisión. Cuando la gente lee estos mitos, que se extienden cada vez más rápido, esta mala información «pega» más.

¿Cómo y por qué comenzó a desmentir mitos?

-Como médica, me importa la información con la que mis pacientes llegan al consultorio. Esto fue un gran factor. Pero también fue porque tenía hijos con problemas de salud graves y comencé a investigar cosas en internet y encontré mucha basura. Pensé: «¡Dios mío! si es difícil para mí, que soy médico, ¿cómo hacen los demás para encontrar información?». Entonces comencé a pensar desde otra perspectiva en la información que mis pacientes traían.

En su libro, declara que las mujeres han sufrido «cientos de años de desinformación». ¿A qué tipo de desinformación se refiere?

-En muchas culturas, ni siquiera puedes nombrar las partes del cuerpo femenino. No se puede decir «vagina», «vulva» y «clítoris». Si no puedes decir el nombre de una parte, tienes la impresión de que es vergonzosa y algo sucio.

Si no podemos hablar sobre el cuerpo, ¿cómo vamos a encontrar información correcta sobre él? El cuerpo femenino no ha sido estudiado de la misma manera que el masculino. No estudiamos la salud de las mujeres de la misma forma que estudiamos la salud de los hombres. Las mujeres fueron excluidas de la medicina y la ciencia, fue solo recientemente que comenzamos a escuchar sus vocesY ahora, además de eso, tenemos a la industria del bienestar, que es un marketing engañoso. Esto siempre ha existido, pero ahora aparece cuando entramos en Instagram, Facebook, Twitter. Además, vemos que los mismos titulares erróneos se repiten varias veces y todos confundimos la repetición con precisión. Cuando la gente lee estos mitos, que se extienden cada vez más rápido, esta información «pega» más.

¿Cómo y por qué comenzó a desmentir mitos?

-Como médica, me importa la información con la que mis pacientes llegan al consultorio. Esto fue un gran factor. Pero también fue porque tenía hijos con problemas de salud graves y comencé a investigar cosas en internet y encontré mucha basura. Pensé: «¡Dios mío! si es difícil para mí, que soy médico, ¿cómo hacen los demás para encontrar información?». Entonces comencé a pensar desde otra perspectiva en la información que mis pacientes traían.

En su libro menciona al patriarcado como motor principal de esta desinformación. ¿Qué tienen que ver el patriarcado y el machismo con los mitos que leemos sobre la salud de las mujeres?

-Todo proviene de ahí. Si el objetivo es oprimir a las mujeres haciendo que estén siempre preocupadas por sus cuerpos -que son normales-, la desinformación constituye una herramienta muy efectiva. Si el objetivo es mantener a las mujeres en la pobreza, sin darles derechos reproductivos e información, sin permitirles decidir sobre sus propios cuerpos, esta es una buena manera de hacerlo.

El mito básico, la creencia básica y central del patriarcado, es que los cuerpos femeninos están sucios. Cuando las niñas comienzan a menstruar, están sucias, avergonzadas en muchas culturas y comunidades. Así es como se controla a las personas. Cuando se desea controlar a la mitad de la población, y hay una clara señal de que son diferentes, de que están sangrando, esta es una herramienta eficaz. Decir: «Ah, esta sangre es asquerosa y anormal, algo está mal contigo». Las mujeres se convirtieron en mercancías. Deben ser vírgenes hasta el matrimonio y deben tener tantos hijos como sea posible y cuando envejezcan deben callarse e irse. Así es como nos tratan.

¿Y cuáles son las consecuencias para las mujeres de creer en estos mitos?

-Toman decisiones de salud que pueden ser malas para ellas. Terminan sin tener relaciones sexuales como quieren en la cama porque no pueden decir: «Oye, solo el 30% de las mujeres alcanza un orgasmo con la penetración, quiero estimulación en el área de mi clítoris». El 100% de las mujeres debe recibir la vacuna contra el VPH, pero no lo hacen por desinformación y miedo. Es una mala decisión médica porque expone a las mujeres al cáncer cervical. Hay serias consecuencias.

Usted dijo anteriormente que «no estudiamos la salud de las mujeres de la misma manera que estudiamos la salud de los hombres». ¿Cómo influye esto en lo que sabemos sobre la salud y el cuerpo femenino?

-Para muchos medicamentos y afecciones médicas, las pruebas generalmente se realizan en hombres sanos u hombres en general. Y hay razones para eso que podrían haber sido aceptables cuando no teníamos información. Las mujeres tienen ciclos, nuestras hormonas son diferentes en diferentes momentos del día y algunas de estas cosas pueden afectar las condiciones médicas.

Entiendo que biológicamente los estudios iniciales se hicieran en hombres, pero eso no significa que sea aceptable detenerse allí. Personas de diferentes orígenes raciales podemos reaccionar de manera diferente a distintos medicamentos. Sabemos que la edad puede tener un impacto. Hay mucha exclusión de todos los que no somos hombres blancos entre las edades de 18 y 35 años, la población de estudio «ideal».  Tenemos que pedir más. Tenemos que decir: no puedes estudiar cosas que afectan solo a una pequeña población, porque hasta que estudiemos a todos, no sabremos, no tendremos cómo saber, que puede haber diferencias de impacto para diferentes edades y que las mujeres pueden reaccionar a los medicamentos de manera diferente, según su edad, estado menopáusico y época del mes.

Con tantas noticias falsas sobre política, pero también sobre salud, las personas pueden llenarse de angustia, sin saber cómo informarse. Después de todo, ¿cómo debemos navegar en este entorno lleno de información que no siempre es confiable?

-Primero, nunca confíes en las celebridades que den consejos de salud. A menos que te digan que dejes de fumar, lo cual es genial. Con internet y las redes sociales hay que tener muchísima precaución. Me gustaría poder decir que se puede confiar en los médicos, pero esto no siempre es posible. Hay buenos médicos y médicos depredadores. Hay buenos sitios de internet y sitios depredadores, y también hay sitios cuyos autores están confundidos y transmiten información incorrecta sin saberlo.Creo que la vacuna contra eso son los hechos. Cuanto más sepamos acerca de nuestro cuerpo, más podremos recibir información y decir: «Esto es basura, no debería creerlo». Los hechos ayudan. También tenemos que enseñar a las personas cómo buscar información sobre salud. Es muy importante, tenemos que aumentar la educación sanitaria. Tenemos que enseñar a las personas cómo identificar el sesgo en los sitios web.

Cada vez que recibimos información médica, debemos pensar: «¿Por qué esta persona quiere que yo crea esto? ¿Cuál es su interés en esto? ¿Es usted un periodista, alguien que vende un producto, alguien en contra de una vacuna?».

Fuente: BBC Mundo

Versión: Prensa Funcamama

 

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