Cuatro aliados de nuestra salud

La dopamina, la serotonina, la oxitocina y las endorfinas son los cuatro neurotransmisores que se encargan de nuestra salud y bienestar. Descubre cómo incrementar y regular sus niveles de manera natural.

Diversos estudios médicos advierten que el estilo de vida que actualmente lleva el ser humano es, paradójicamente, inhumano. Mientras que unos luchan por sobrevivir a trastornos mentales causados por traumas y desregulaciones neurológicas, muchos otros viven bajo el incesante estrés de la vida cotidiana: exceso de trabajo, sedentarismo, distracción continua con las redes sociales, desconexión con la naturaleza, dificultad para relacionarse con otras personas. Actualmente nuestro bienestar está en mayor riesgo debido a que estos factores se han potenciado con la crisis de la pandemia.

En este panorama, no es casualidad que hayan aumentado los casos de depresión y ansiedad. Sin embargo, existen estrategias mentales que pueden darnos herramientas para cuidar nuestra salud. Debemos advertir que se trata de recomendaciones para regular el estrés cotidiano, ya que en caso de tratarse de afecciones más agudas es necesario acudir a consulta médica con un especialista.

El estrés es una reacción natural del cuerpo frente a un estímulo que se percibe como una amenaza. De acuerdo a investigaciones recientes, existen dos tipos de estrés: el eustress, o «estrés bueno», que ayuda y motiva a una persona para alcanzar objetivos a corto, mediano y largo plazo; y el distress,  o “estrés malo”, el cual nos hace pensar que el elemento que nos amenaza sobrepasa nuestras capacidades para enfrentarlo. En ambos casos, el cortisol es el neurotransmisor encargado de procesar en nuestro cerebro las reacciones asociadas con el estrés.

Esto quiere decir que, contrario a lo que podría pensarse, en realidad no podemos hacer desaparecer el estrés de nuestra vida, ya que forma parte del funcionamiento natural de nuestro cuerpo y, más precisamente, de los mecanismos de supervivencia. Aun así, en los seres humanos la toma de conciencia acompaña la experiencia de los instintos, por ello es posible aprender a regular nuestra respuesta frente al estrés.

La Dra. Marianela Castés, venezolana, especialista en Psiconeuroinmunología, propone hackear el cerebro mediante el estímulo de cuatro neurotransmisores: dopamina, serotonina, oxitocina y endorfinas. Este cuarteto, en la combinación adecuada, son los responsables de un bienestar sostenido y duradero.

¿Cómo incrementar estos cuatro neurotransmisores?

  1. La dopamina es el neurotransmisor que nos motiva a tomar acciones hacia deseos y metas, reforzando el placer cuando los hemos alcanzado. Rasgos o conductas como la falta de confianza en uno mismo, la baja motivación o falta de entusiasmo son síntomas de bajos niveles de dopamina. Se ha demostrado científicamente que los individuos con bajos niveles de dopamina optan por los caminos fáciles y menos desafiantes (que, por consecuencia, contribuirán poco o nada a su crecimiento personal), mientras que aquellos con altos niveles de dopamina se esfuerzan por enfrentar la adversidad e incluso superar los obstáculos más difíciles. Una manera de hackear el cerebro para incrementar la dopamina casi inmediatamente es aprender a dividir una tarea que se presenta complicada en pequeñas tareas y, por cada objetivo logrado, recompensarse de alguna manera (incluso basta con pensar bien de uno mismo y darse cuenta de que es posible realizar un propósito: esa mejora en la percepción de por sí ya es un refuerzo positivo). Al final, tras haber alcanzado el objetivo mayor y haber cumplido la tarea, es de crucial importancia celebrarlo (por ejemplo, yendo a un restaurante favorito).
  1. La serotonina. Los niveles de serotonina aumentan cuando uno se siente importante o querido, de modo que disminuyen en un contexto de depresión o soledad, o los vínculos afectivos se tornan en vínculos de agresividad o violencia. En particular a partir de los estudios realizados con personas en depresión, se ha observado que los niveles de serotonina están asociados directamente con una experiencia traumática vivida en el pasado y la cual el sujeto no ha hecho consciente para resignificarla y eventualmente dejar de revivirla. De acuerdo con esas investigaciones, el cerebro segrega la misma cantidad de serotonina cuando recordamos la experiencia traumática, como si de hecho la estuviéramos experimentando realmente en el presente.En días de tristeza, melancolía o estrés asociado con la ansiedad se recomienda practicar la gratitud para traer a la mente lo que valoramos y valorar la vida misma. Asimismo, se recomienda tener presentes los recuerdos asociados con experiencias positivas como logros, victorias o momentos en que nos hemos sentido amados.
  2. La oxitocina es el neurotransmisor que surge y da vida a las sensaciones de confianza e intimidad, por lo cual permite construir relaciones cercanas y de amor. El cerebro segrega oxitocina naturalmente en situaciones como el orgasmo, el parto y el amamantamiento. Ello, sin olvidar que la oxitocina incrementa la fidelidad, fomentando vínculo personales verdaderamente significativos para la existencia. La mejor manera de aumentar la oxitocina son los abrazos. Hay quienes recomiendan dar hasta ocho abrazos por día. Pero en general todo aquello que implique la experiencia de un vínculo de amor genera oxitocina: ver a un amigo o amiga a quien quieres mucho, ayudar a una persona (por la vía del voluntariado y las obras altruistas, por ejemplo), cuidar de una mascota e incluso practicar ciertas formas de meditación enfocadas en el «amor universal».
  3. Las endorfinas. En momentos de dolor y estrés, el cerebro es capaz de liberarse de las ataduras y bloqueos que a veces le impone la conciencia. Esto tiene sentido porque sólo así, en un estado de alerta absoluto, es posible responder a la sensación de peligro. En una situación de ese tipo, las endorfinas se hacen presente justamente para provocar un efecto analgésico y de anestesia, para disminuir así la percepción del dolor y permitir al cuerpo sobrepasar sus límites.

Uno de los escenarios más propicios para generar endorfinas en un ambiente controlado y benéfico para uno mismo como el ejercicio físico. Realizar una buena sesión de ejercicio, que implique esfuerzo y que incluso en un principio te parezca difícil de concluir, te dejará al final inundado de endorfinas y de una sensación muy especial de bienestar y felicidad. También se ha comprobado que la risa, el chocolate, los helados e incluso aromas agradables, como vainilla o lavanda pueden generar endorfinas.

De manera que puedes mejorar tu calidad de vida asumiendo una experiencia más gratificante con la neuroquímica de tu cerebro.

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