El peligro digital

El uso permanente y compulsivo de distintas pantallas está disminuyendo la inteligencia de los seres humanos, sobre todo de los niños.

Desde 2007, con la aparición de los teléfonos inteligentes y un par de años más tarde de las tablets y computadoras portátiles más livianas, se incrementó la dependencia hacia las pantallas. Por tanto, esas mismas pantallas tienen una gran influencia en sus usuarias y usuarios, sobre todo en niños y jóvenes y los convierte, por primera vez, en menos inteligentes que la generación pasada.

Así lo advierte el neurocientífico francés Michel Desmurget en su libro “La fábrica de cretinos digitales“, donde plantea que la sobreexposición a la tecnología con fines de entretenimiento perjudica el desarrollo de las nuevas generaciones, al punto que son hoy la primera generación con un coeficiente intelectual (CI) más bajo que el de sus padres.

El especialista alerta que la excesiva exposición frente a distintas pantallas,  los afecta “física y psíquicamente en sus principales fundamentos de la inteligencia como el lenguaje, la memoria, la concentración y la cultura en general, es decir, lo que nos ayuda a organizar y entender el mundo”, lo cual se ve reflejado en su rendimiento escolar, por ejemplo.

Para fundamentar su denuncia, cita varios estudios científicos que han probado como el Coeficiente Intelectual  (CI) ha comenzado a descender en países como EEUU, Reino Unido, Francia y Alemania, entre otros.

“Los científicos están de acuerdo en que el lenguaje, la capacidad de atención y la de memorización se han reducido en esta generación como resultado de la sobreexposición a las pantallas digitales”, acota el investigador.

En contra del postulado según el cual las nuevas generaciones necesitan de más tecnología al punto que no pueden vivir sin ellas, Desmurget afirma que la mayoría del tiempo que pasan niños y jóvenes frente a cualquier pantalla es recreativa y no educativa. “Los preadolescentes usan trece veces más la tecnología para divertirse que para fines relacionados con la escuela. Los adolescentes, cerca de ocho. El tiempo que pasan ante un dispositivo digital es abrumador.  Un joven a los 18 años ha pasado frente a una pantalla el equivalente a 20 cursos escolares o 12 años de jornada laboral completa”, precisa en su libro.

Si a esto se suman el sedentarismo y la obesidad infantil, el combo tecnología + falta de actividad física + sobrepeso, estamos en presencia de un peligro mortal.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2019, presentó sus primeras recomendaciones sobre el uso de pantallas en la primera infancia, entre ellas que los niños de menos de un año no deben ser expuestos a ningún tipo de dispositivo electrónico. Además, asegura que los niños de dos a cuatro años tampoco deberían tener más de una hora por día de lo que llaman “tiempo de pantalla sedentario”, que incluye juegos de computadora y televisión.

Por cierto, un dato curioso para la reflexión es que los creadores y productores de tecnología digital no exponen a sus niños a la misma. Un periodista del New York Times le preguntó a Steve Jobs qué pensaban sus hijos del iPad, y el genio de Apple le contestó que en su casa no había iPads ni computadoras. El periodista se puso a investigar y descubrió que lo mismo ocurría con otros altos ejecutivos de Silicon Valley. Un directivo de Google también confesó que sus niños no usaban pantallas. Todos reconocieron que sus hijos van a escuelas donde las pantallas están prohibidas.

Ilustración: Vasco Gargalo, Portugal.

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