Fatiga pandémica

La larga duración de la pandemia y las restricciones para combatirla han ocasionado un trastorno denominado fatiga pandémica, cuyo impacto en la salud de las personas se manifiesta mediante síntomas y afeccionescomo irritabilidad, dolores de cabeza, ansiedad, depresión y trastornos del sueño.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en un informe reciente reconoce la fatiga pandémica como una  patología consistente en el cansancio que se produce por el mantenimiento durante largo tiempo de la pandemia de Covid-19 y todo lo que esta implica, como vivir constantes restricciones. “La fatiga pandémica conlleva un aspecto negativo y es que la ciudadanía se cansa de buscar y recibir información relacionada con Covid-19 y, además, se produce una relajación con las  medidas necesarias para prevenirla. Muchas personas dejan de cumplir las medidas como hacían al principio”, advierte.

A partir de la experiencia acumulada durante un año, reflejada en varios reportes de las oficinas regionales de la OMS se ha redefinido el concepto de “fatiga pandémica”, la cual ahora queda descrita como una “reacción de agotamiento frente  a una adversidad mantenida y no resuelta que puede conducir a la alienación y a la desesperanza”.

En nuestro país se estima que un 40 por ciento de la población presenta alguno de los síntomas de la  fatiga pandémica.

“Aunque afecta a toda la población, no lo hace por igual en todos los colectivos. Los adolescentes y jóvenes se encuentran más afectados por la fatiga pandémica porque tienen menor tolerancia a las restricciones relativas a no salir y a otras normas que hay  que cumplir. El impacto de la pandemia tampoco es el mismo para las personas que han logrado mantener su trabajo y salen a la calle a trabajar que aquellas que tienen que teletrabajar y han perdido las relaciones sociales, ya que están más afectadas”, señala el informe de la OMS. Y agrega: “La pandemia acrecentó el miedo a resultar infectado, especialmente en aquellas personas que tienen alguna enfermedad de base, por lo que se asustan más. Estas sensaciones las puede sufrir cualquiera, incluso, médicas, médicos y enfermeras”.

La fatiga pandémica ha afectado, entre otras cosas, a la higiene del sueño, por varios motivos.  Al permanecer encerrados en casa, ha sido más difícil mantener los horarios del sueño, al no tener la obligación de levantarse para ir a trabajar u otra ocupación. Las personas no han  controlado el horario para levantarse o irse a la cama ni los horarios de las comidas, al no salir o comer solos. Los horarios de las comidas también influyen en la regulación  del sueño, ya que el organismo produce una serie de sustancias, como la melatonina, que ayudan a quedarse  dormidos.

Los especialistas recomiendan las siguientes medidas para sobrellevar de la mejor manera la fatiga pandémica y sus consecuencias:

*Cuidar nuestro cuerpo. Esto incluye cuidar nuestra dieta, cuidar las horas de sueño (al menos 6 o 7 horas) y mejorar la actividad física.

*Limitar la cantidad de noticias que recibimos o buscamos. Sobre todo tener precaución con las fake news (noticias falsas) y rumores.

*Aplicar estrategias para disminuir el estrés en nuestra rutina diaria: Es fundamental, además del descanso, buscar actividades que nos hagan disfrutar con nuestros seres queridos para aliviar el tiempo que estamos encerrados. Crear nuevas actividades y rutinas para compartir en familia. También realizar cursos o talleres on line de alguna materia que nos guste y que quizás no habíamos podido emprender antes y ahora disponemos de tiempo para hacerlo. También hacer paseos cortos, en espacios abiertos, cuando lo permitan las restricciones y tomando las medidas correspondientes de bioseguridad.

*Mantener el contacto con otras personas. Es muy importante mantener una conexión frecuente. Puede ser por teléfono, correo electrónico, hacer reuniones por las vías de streaming, etc. Eso permite disminuir la sensación de soledad y encierro.

*Reconocer nuestros sentimientos. Hay que tener en cuenta que los sentimientos de temor son naturales y normales. Negar lo que estamos sintiendo significa un doble esfuerzo y tampoco permite hacernos cargo de esas emociones.

*Tratar de pensar de manera positiva. Por ejemplo, cambiar el pensamiento de encierro por el concepto de cuidado. Nos estamos cuidando nosotros y estamos cuidando al resto y esta situación no será para siempre.

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