Mujeres por la paz y el desarme

Con motivo del Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme, el Foro Cívico reivindica la necesidad de reconocer el liderazgo de las mujeres en estos procesos, no sólo para evitar el estereotipo que las muestra solo como víctimas silenciosas y pasivas, sino como reales agentes de cambio, y ejemplo para las nuevas generaciones de mujeres que enfrentan hoy un mundo convulsionado.

Una mayor participación y representación de las mujeres en todos los niveles de la toma de decisiones es todavía una deuda histórica en Venezuela. Asimismo, es necesario priorizar la atención a necesidades específicas de protección de mujeres y niñas en la emergencia humanitaria compleja por la que atraviesa nuestro país.

Las mujeres son hoy parte activa de movimientos que demandan cambios y transformación, sin embargo, se tiende a excluirlas de los procesos de construcción de paz y transición. Es necesario que las estrategias de mediación incluyan de forma sistemática a las mujeres, y la sociedad civil, plural y diversa con lo cual tendremos más probabilidades de generar una amplia titularidad nacional y un apoyo sólido para un acuerdo negociado que nos conduzca a una paz más sostenible.

Cada 24 de mayo se conmemora el liderazgo y la participación de las mujeres en los procesos de paz y la erradicación de la violencia. Instaurado desde 1982 en recuerdo de la protesta liderada por mujeres en el campamento pacifista de Greenham Common contra el despliegue de armas nucleares norteamericanas en el condado inglés de Berkshire.

Desde el Foro Cívico, queremos hacer valer el legítimo derecho de la sociedad venezolana a participar activamente en la recuperación y en el fortalecimiento de la democracia, el restablecimiento del Estado de Derecho y de las instituciones, la restitución de los derechos humanos y la superación de la emergencia humanitaria, agravada por la pandemia por la cual sufren millones de venezolanos.

Las mujeres son hoy parte activa de movimientos que demandan cambios y transformación, sin embargo, se tiende a excluirlas de los procesos de construcción de paz y transición. Es necesario que las estrategias de mediación incluyan de forma sistemática a las mujeres, y la sociedad civil, plural y diversa con lo cual tendremos más probabilidades de generar una amplia titularidad nacional y un apoyo sólido para un acuerdo negociado que nos conduzca a una paz más sostenible.

Es necesario hablar de la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad en Venezuela contenida en diferentes resoluciones de Naciones Unidas, especialmente en la 1325. Venezuela vive uno de los conflictos más complejos de su historia, determinado por un largo período de deterioro de la convivencia democrática que ha afectado a todos los pilares institucionales y los pactos básicos de la vida en común. Un conflicto que ha deteriorado igualmente la vida política, propiciando que los actores se perciban como enemigos en lugar de adversarios en el juego siempre cambiante y conflictivo de la vida social y política de un país. Venezuela no cuenta con un Plan de Acción Nacional para la Implementación de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Venezuela debe desarmarse. Exigimos retirar las armas de la vida política y de la sociedad en su conjunto. Aspiramos a vivir una vida sin miedo a ser heridas por balas perdidas por estar en medio de confrontaciones armadas en espacios públicos; aspiramos a vivir sin temor a ser agredidas por hombres o personas armadas tanto en escenarios públicos como privados. Aspiramos a un proceso de control de armas y municiones que nos permita vivir sin zozobra, y sobre todo, aspiramos a que se verifique un proceso comprometido de desarme de los actores armados organizados en este país. Estas son nuestras exigencias. Solo así podremos vivir en tranquilidad y disfrutar de nuestros derechos.

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