Cada gesto tiene su historia

Los seres humanos somos muy gestuales. A veces las palabras pueden no ser suficientes para transmitir el mensaje que deseamos enviar, por ello es común que “movamos las manos”. Pero, ¿Sabías que la gestualidad es resultado de una conexión entre la boca y las manos que se remonta a nuestros orígenes, a tiempos prehistóricos? ¿Y que por más que hayamos evolucionado, lo gestos que aprendimos en ese entonces siguen presentes en la actualidad?

Aun cuando hace falta más investigación sobre el tema, la piscología evolutiva y la neurología indican que cuando éramos criaturas primitivas y con las manos se tomaba la comida, la boca estaba preparada para recibirla. De manera que si se agarraba algo grande, la boca sabía que tenía que abrirse de par en par, y si era algo pequeño, no tanto. A medida que nos volvimos más sofisticados, comenzamos a usar las manos y boca también para comunicarnos, pero ese vínculo entre la mano y la boca para la alimentación siguió presente en la comunicación. De hecho, las partes del cerebro que controlan las manos y la boca están muy vinculadas.

Pero si se trata de gesticular para comunicarnos con los demás, ¿por qué incluso cuando hablamos por teléfono movemos las manos? ¿Y aquellas personas que son ciegas desde su nacimiento y hacen gestos cuando hablan? Nunca han visto a nadie mover las manos y, sin embargo, cuando hablan, gesticulan.

Estos casos parecen raros solo si creemos que la única función que tiene el gesto es transmitir información a otra persona. Pero resulta que, además de transmitir información, también nos ayuda a organizar nuestros propios pensamientos, entonces no es raro. Así que, cuando movemos las manos al hablar, no solo ayudamos a los otros sino a nosotros mismos a que nos entiendan.

Lo cual nos revela algo fascinante: hay diferentes tipos de gestos con las manos, y son los siguientes: los icónicos son ilustrativos, como cuando estamos hablando de algo grande y extendemos los brazos; los rítmicos, como aquellos que hacemos para enfatizar algo que estamos diciendo o los emblemáticos, que son los que pueden reemplazar palabras, como el movimiento que haces con la mano para saludar o despedirte. Y, en general, los gestos espontáneos dicen más sobre lo que alguien está pensando.

 

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