Vacuna y antivacuna

La vacuna es el método más efectivo hasta ahora, tanto a nivel individual como colectivo, para combatir enfermedades que se contagian fácilmente y son potencialmente mortales. Sin embargo, hay un grupo considerable de personas que se oponen a la vacuna por dudas, miedo o escepticismo. 

La vacunación se ha vuelto un tema de interés y discusión públicos. Desde distintos puntos de vista y en diferentes ámbitos, tanto profesionales como especulativos, la vacuna y sus aspectos relacionados llaman la atención general por razones obvias, entre las cuales la más importante es que conforme la vacunación avance en todo el mundo la pandemia podrá darse por terminada.

Al mismo tiempo, en todo el mundo existe una proporción considerable de personas que se oponen a la aplicación de la vacuna contra el Covid 19, igualmente por distintas razones. Dicha postura es todavía minoritaria, pero no por ello menos preocupante. En este sentido cabe recordar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya en 2019, un año antes de estallar la pandemia, en su comunicado “10 amenazas para salud mundial”, incluía entre dichas amenazas el movimiento antivacunas, con mucha resonancia en las redes sociales donde esta tendencia se dedica a sembrar dudas. Al respecto el comunicado puntualiza:

“Las dudas sobre las vacunas (la renuencia o el rechazo) amenaza con revertir el progreso realizado en la lucha contra las enfermedades prevenibles por vacunación. La vacunación es una de las formas más eficaces y rentables de evitar la enfermedad: actualmente previene de 2 a 3 millones de muertes por año y podrían evitarse otros 1,5 millones si se mejorara la cobertura mundial”.

El problema del rechazo, la desconfianza o el escepticismo hacia cualquiera de las vacunas desarrolladas para combatir el Covid 19, radica en el impacto en el bienestar colectivo, entendido sólo desde la perspectiva de la salud pública.

Si bien la presencia de las vacunas en la historia de la humanidad puede considerarse reciente, hasta la fecha son el método más efectivo que se tiene para impedir el contagio masivo de enfermedades potencialmente mortales. Debido a la vacuna, enfermedades que durante siglos llevaron a la muerte a millones de personas, ahora son controladas, incluso erradicadas.

La viruela, por ejemplo, que tan sólo en el siglo XX provocó el deceso de cerca de trescientos millones de personas en todo el mundo, fue erradicada gracias a una intensa campaña de vacunación internacional comenzada a finales de la década de 1950. Gracias al esfuerzo de numerosas instituciones y organismos públicos y privados, así como a la cooperación de la población, la viruela fue erradicada de todo el planeta, de modo que en 1977 se declaró el último contagio natural registrado (en 1978 hubo otro contagio, pero ocurrió por una manipulación errónea del virus en un laboratorio).

Ejemplos como el de la viruela (pero también el de la polio o el sarampión, entre otros) demuestran que la vacuna es el método más efectivo hasta la fecha para combatir enfermedades que se transmiten con mucha facilidad y pueden llegar a ser mortales. En otras palabras, la vacunación es un método sumamente efectivo para asegurar la supervivencia tanto en lo individual como en lo colectivo.

En el caso específico del Covid-19, numerosos datos recabados recientemente aportan evidencia sobre la efectividad de las vacunas disponibles hasta el momento. Por ejemplo, en un estudio multidisciplinario realizado entre personal sanitario de EE.UU. (la llamada “primera línea de combate” frente a la pandemia) se observó que el riesgo de infección sintomática o asintomática de Covid 19 se reduce entre un 80% y un 90% entre personas vacunadas, en comparación con quienes no han recibido la vacuna.

Otro indicador importante afectado por la vacuna es la carga viral, es decir, la cantidad de partículas virales presentes en los fluidos corporales de personas contagiadas. En dos estudios diferentes realizados en Israel y en Reino Unido se llegó a una conclusión similar: la vacuna reduce entre tres y cuatro veces la carga viral en personas infectadas.

Además de los efectos en la salud al portar una menor carga viral en caso de contagio, a nivel colectivo esta reducción es importante porque en investigaciones realizadas en la India, España y EE.UU. se determinó que las personas con menor carga viral tienen menor capacidad de contagio a otros. Es decir, la vacuna reduce las probabilidades de contagio también por esta vía.

Considerando estos datos, se pone de manifiesto, como señalamos anteriormente, el doble beneficio de las vacunas: individual y colectivo. Vacunarse es una acción de importancia en ambas esferas, porque implica el cuidado tanto de uno mismo como de la comunidad de la que formamos parte.

Ilustración: Galym Borambayev.

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