Primavera silenciosa

Rachel Carson en plena investigación.

En 1962 la escritora y bióloga marina Rachel Carson, diagosticada de un cáncer de mama, publicó “Primavera silenciosa”, un libro que alcanzó éxito mundial y convirtió a su autora en pionera del ecologismo contemporáneo. Sus planteamientos tienen plena vigencia en estos tiempos de cambio climático y pandemia. 

Una lluvia de pájaros muertos cae sobre Detroit, a la que se suma un sinfín de cadáveres de ardillas, mapaches, conejos o peces de las aguas cercanas. Las mascotas de cada casa comienzan a enfermarse y también lo hacen sus inquilinos, quienes presentan síntomas como fiebre y náuseas que los obligan a acudir a los hospitales. Muchas de las criaturas que sobreviven quedan estériles.

Esta es una de las escenas más fuertes del libro “Primavera Silenciosa” (Silent Spring), escrito por Rachel Carson y publicado en Estados Unidos en 1962. El título alude a un posible futuro sombrío donde ya no habrá canto de pájaros en primavera.

Unos años antes, la intención de acabar con una plaga de  escarabajos condujo a las autoridades a rociar con pesticidas las cercanías de la ciudad de Michigan, sustancias que se precipitaron desde aviones que sobrevolaron la zona sin avisar a sus habitantes. “La obligación de aguantar nos da el derecho a saber”, afirmó Carson en unas páginas que, escritas para el gran público pero debidamente documentadas tras cuatro años de investigación, informan sobre los efectos mortales que el uso indiscriminado del DDT y otros químicos estaban generando en la fauna, flora y población de todo el país.

Por supuesto, la respuesta de la industria química norteamericana, que estaba en el centro del crecimiento económico de la segunda posguerra, no se hizo esperar. Carson fue objeto de una feroz campaña de difamación. No solo la acusaron de comunista o “fanática del primitivismo”, sino también de “histérica” y “solterona amargada”, aludiendo a su condición de mujer científica de 55 años sin hijos. Esos grupos de poder advirtieron a los editores de periódicos y revistas que las reseñas favorables al libro de Carson podrían reducir los ingresos publicitarios.

Sin embargo, el libro causó tanta devoción como espanto, se convirtió en bestseller y, en poco tiempo, se ganó el calificativo de biblia de los estudios medioambientales. De hecho, desencadenó una investigación federal sobre el uso indebido de pesticidas, con audiencias en el Congreso y el endurecimiento de las regulaciones al respecto. El propio John Kennedy ordenó a sus asesores científicos la elaboración de una investigación sobre el tema, cuyo informe final terminó dando la razón a Carson. Se crearon nuevos organismos de control como la Agencia de Protección Ambiental y diez de los doce plaguicidas tratados en el libro fueron prohibidos.

Primavera Silenciosa no solo se enfocó en los peligros de los pesticidas químicos, se trata también de una historia magistral sobre el mundo natural y la importancia de mantener el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza. Los problemas que explica meticulosamente divididos en capítulos (las consecuencias de contaminar las aguas, tanto superficiales como subterráneas; el daño en las primeras capas de la tierra, donde conviven insectos necesarios para regenerarla y orearla; o la incidencia de cáncer en humanos) se articulan en torno a un concepto de la naturaleza en perpetua interrelación con el ser humano, cuando no en plena simbiosis.

Rachel Carson también estudió Literatura, por lo que antes de publicar el libro por el que hoy se le recuerda, se había convertido en una conocida escritora gracias a tres ensayos donde, con un lirismo muy fino, describía las maravillas del mar (Bajo el viento marino, 1941; El mar que nos rodea, 1952 y Al borde del océano, 1955). De allí que otro de sus grandes méritos es haber combinado magistralmente la minuciosidad y precisión científica con un elegante estilo de prosa lírica.

Tras ser diagnosticada de un cáncer de mama, se apresuró a terminar el que sería su último libro “El Sentido del Asombro”, el cual salió publicado en 1965, un año después de su partida.

Mucho le debemos a Carson, tanto por los avances medioambientales que se consiguieron a raíz de la publicación de su libro, como por las advertencias que, a pesar de sus enseñanzas, siguen vigentes hoy en día, ante el empeoramiento de las condiciones ambientales y sanitarias a nivel mundial, las nuevas tecnologías destructivas y el agotamiento de recursos naturales. Vale la pena recordar y valorar su trabajo pionero.

Ella ayudó a cambiar nuestra manera de ver el mundo y nuestro lugar en él.

 Arnaldo Rojas

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*