Conversatorio “Una victoria cada día”

Scarlet Celis, Amelia Ballestas y Enriqueta Vásquez, con el grupo de participantes en el conversatorio.

Las afecciones de salud son señales que aparecen para darnos una gran enseñanza: que debemos valorar más la vida, y apreciar esos detalles que se nos escapan en medio de tanto agobio en el que nos vemos envueltos por problemas de trabajo o de la vida cotidiana. Son invitaciones para hacer de cada día una victoria.

Esta fue la conclusión del conversatorio “Una victoria cada día”, realizado el pasado miércoles 01 de marzo, a las 9:00 am, en el salón sala de quimioterapia del Hospital Oncológico “Dr. Miguel Pérez Carreño” de Naguanagua.  La actividad es parte de un ciclo de charlas y conversatorio organizados por Funcamama bajo el nombre “La vida es bella hoy”, dentro de su programa “Quiérete”.

El objetivo de esta actividad, coordinada por la Psicóloga Scarlet Celis, del equipo médico de Funcamama, es ofrecer apoyo psicológico y emocional a personas en tratamiento y consultas, así como a cuidadores de dicho centro hospitalario. Esta pautada para el primer miércoles de cada mes y la entrada es libre.

En esta oportunidad el conversatorio tuvo como invitadas especiales a dos Mujeres Victoriosas, Enriqueta Vázquez y Amelia Ballestas para compartir sus testimonios de vida.

La moderación estuvo a cargo de la Dra. Scarlet Celis, quien inició en evento señalando que “generalmente se dice que lo único seguro es la muerte pero que hay que cambiar esta perspectiva y más bien plantearse que lo más seguro es la vida. Debemos agradecer cada día cuando despertamos y estamos aquí porque cada día es una victoria”, puntualizó.

Seguidamente, le dio la palabra a Enriqueta Vázquez, presidenta de  Fundaquimio, que se refirió a su vida antes y después del diagnóstico.  Comentó que llevaba una vida normal y trataba con mucha gente por su tipo de trabajo. Y agregó: “Cuando me dieron el diagnostico en el 2015, lo primero que sentí fue mucha rabia porque es como cuando te visita alguien que no quieres recibir. No quería que nadie lo supiera. Pero mi mamá un día me encaró y con mucha firmeza me dijo: Yo sé lo que tienes, el cáncer no se esconde, se vence. Fue un sacudón que me hizo cambiar de actitud. Elegí vencer porque tengo miles de razones para estar aquí. Con fe en Dios, cumpliendo mis tratamientos y el apoyo de mi familia, pude sanar, estoy activa no solo conmigo misma sino que decidí ayudar a otras personas afectadas con cáncer, creando una fundación”. Para concluir, dijo sentirse muy agradecida con el Hospital oncológico que le ha permitido realizar el trabajo de Fundaquimio en sus instalaciones, tratándola como una hija adoptiva.

A continuacn, intervino Amelia Ballestas para compartir su testimonio. Comenzó por señalar que fue diagnosticada en 2015, tras hacerse sus chequeos médicos regulares, ya que tenia un antecedente familiar, su hermana que había fallecido por cáncer de mama. Recibir la noticia del diagnóstico le provocó sentimientos encontrados. “Pero me dije que mi historia sería diferente”, enfatizó.  Indicó que se dispuse a hacer lo necesario para salir adelante pensando en el futuro de sus dos hijos pequeños. Tuvo que hacer muchos cambios en su vida. “Cumplí estrictamente mi tratamiento y pude superar este episodio. Mi vida cambó favorablemente, estoy trabajando en lo que me gusta, me cuido más, llevo una dieta sana. Ahora disfruto mucho de esos detalles que te regala la vida, de la naturaleza, de la belleza de un atardecer, por ejemplo. Se dice que nosotras, las que enfrentamos esta situación, somos unas guerreras. Yo prefiero que nos digan Mujeres Victoriosas, como nos llaman en Funcamama”, concluyó Amelia Ballestas.

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