Toda la vida en una sábana

*A propósito del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) compartimos esta historia de amor y redencion protagonizada por una heroína silenciosa.

Clelia Marchi fue una campesina que sólo pudo estudiar hasta el segundo grado de primaria, pero pasó a la historia por haber escrito una biografía extraordinaria, no solo por la sensibilidad y profundidad de su contenido, sino porque utilizó como soporte para escribirla su sábana nupcial.

Nacida en el valle del Po en Italia, en 1912, se casó cuando tenía 14 años. Tras dos guerras mundiales, una vida de pobreza y duro trabajo, con los hijos ya adultos, esperaba la tranquilidad. Pero ocurrió una tragedia: su amado esposo murió atropellado por un auto en 1972. El mundo se le vino abajo. Escribir fue lo único que le alivió el alma cuando se quedó sola. Y escribió como a veces se llora, desenfrenadamente.

Todos los papeles, folletos, libretas, cartulinas que encontró en su casa se fueron llenando de palabras. Hasta que se quedó sin nada en qué escribir. Entonces, decidió sacar del armario su sabana nupcial, y en los más de dos metros de esa peculiar página blanca empezó a escribir todos sus recuerdos.

Durante dos años, línea tras línea, Clelia fue plasmando una historia de miserias, dignidad y amor. Cuando la sábana estuvo toda cubierta de recuerdos y reflexiones, le puso un título: Gnanca na busia (“Ni siquiera una mentira“). Se la llevó al alcalde del pueblo, quien, maravillado con la obra, pensó que el mejor destino para atesorarla era el Piccolo Museo del Diario en la ciudad de Pieve Santo Stefano. Desde 1984, en este museo, la Fundación Archivo Nacional de Diarios recopila y cataloga diarios, memorias y cartas de gente de todo el país y de todas las épocas. Es en ese museo donde está La Sábana de Clelia.

Ella la entregó en 1986, tenía 74 años. Cuando el Archivo la recibió la reconoció no sólo como una obra única y hermosa sino como un documento valioso, un retrato de la Italia rural durante un siglo y le otorgó un premio especial. Cinco años después, se publicó como libro y fue un éxito. Clelia murió en su casa en 2006, a los 93 años. Pero gracias a que la escritura fue su bálsamo para la soledad, queda su historia como un extraordinario testimonio de vida. 

Arnaldo Rojas

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