Durante décadas, el abordaje médico del desgaste articular ha oscilado entre dos extremos: el manejo sintomático mediante analgésicos o corticosteroides y, en fases avanzadas, la intervención quirúrgica para el reemplazo articular. Sin embargo, en el espacio intermedio entre el dolor crónico y el quirófano, la terapia combinada de viscosuplementación con Plasma Rico en Plaquetas (PRP) ha emergido como una de las alternativas más prometedoras de la medicina biorregenerativa.
El mecanismo biológico: ¿Cómo funciona este tratamiento combinatorio?
Para comprender su impacto, es necesario analizar la fisiopatología de la artrosis. Cuando el cartílago se desgasta, la articulación pierde su líquido sinovial natural, provocando un contacto directo hueso con hueso que desencadena inflamación sostenida, rigidez y dolor progresivo.
El tratamiento combinado aborda este problema desde dos frentes complementarios y sinérgicos:
*Viscosuplementación (Mecánica y Lubricación): Aporta la viscosidad indispensable para reponer el volumen articular, actuando como un “amortiguador” biológico que reduce la fricción inmediata durante el movimiento.
*Plasma Rico en Plaquetas (Biorregeneración y Modulación): Se obtiene mediante la centrifugación de una pequeña muestra de sangre del propio paciente. Este concentrado contiene una elevada densidad de factores de crecimiento, proteínas que estimulan la cascada de reparación celular, frenan el proceso catabólico (de degradación) del cartílago y reducen de manera sostenida los marcadores inflamatorios.
Criterios médicos: ¿Quiénes son los candidatos ideales y a qué edad?
A diferencia de la creencia popular de que el desgaste articular es exclusivo de la tercera edad, la literatura ortopédica actual categoriza la necesidad de esta terapia en tres perfiles clínicos claros:
*Deportistas y adultos jóvenes (25 a 35 años): Pacientes con desgaste prematuro debido a microtraumatismos repetitivos, lesiones deportivas previas (como roturas de ligamentos) o sobrecarga articular. En este grupo, la terapia busca preservar la
estructura articular antes de que ocurra un daño irreversible.
*Adultos en fase inicial de artrosis (40 a 55 años): Es la ventana terapéutica de mayor éxito. Los pacientes experimentan los primeros crujidos, rigidez matutina o dolor tras caminatas prolongadas. El PRP y la viscosuplementación previenen la progresión acelerada del deterioro articular.
*Adultos mayores (60 años en adelante): En cuadros de artrosis moderada, el objetivo es sintomático y funcional: disminuir la dependencia de antiinflamatorios orales (que tienen efectos adversos a nivel gástrico y renal) y recuperar la autonomía de movimiento sin recurrir a cirugías invasivas.
| Áreas de aplicación con mayor evidencia científica: Las intervenciones intraarticulares muestran los mayores índices de efectividad clínica en rodilla, hombro y tobillo, articulaciones sometidas a alta carga mecánica y movilidad multidireccional. |
Evaluación y criterios de seguridad
Al tratarse de un procedimiento autólogo —donde el material biológico proviene del propio organismo del paciente—, el riesgo de rechazo o reacción alérgica es prácticamente nulo. Sin embargo, los protocolos médicos enfatizan que la aplicación debe ser ejecutada de forma estricta por un especialista en traumatología y ortopedia, quien evaluará previamente la severidad del daño articular mediante estudios de imagen.
Salud al alcance de todos
En su compromiso continuo por ofrecer soluciones médicas de vanguardia con sentido social, FUNCAMAMA pone a disposición de la comunidad una jornada especial de atención para el tratamiento de la artrosis de rodilla, hombro y tobillo.
Las evaluaciones se llevan a cabo por los traumatólogos Dr. Jim Krause y Dra. Xiomara Ramos en la sede de la Av. Bolívar Norte, atendiendo por orden de llegada. Esta consulta de especialidad cuenta con una tarifa asistencial de $45 (ref.), válida hasta el 30 de septiembre.
Para mayor información y coordinar tu visita, la fundación dispone de las líneas telefónicas 0424-4328748 y 0424-4432162. En FUNCAMAMA, tu salud y movilidad siempre son la prioridad.
Por Luisa Rodríguez Táriba, Presidenta de Funcamama
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